Sentido y sensibilidad

Detalle de una tabla de finales del siglo XV de estilo gótico, castellano-flamenco, atribuida al Maestro de Pozancos
MUSEO DIOCESANO DE ARTE SACRO DE SIGÜENZA

Cuando visitamos Sigüenza, conjunto histórico artístico desde 1964 y ciudad llamada a ser Patrimonio de la Humanidad en breve, siempre nos llama la atención su sobresaliente castillo y catedral. Sin embargo, su riqueza histórica y artística es infinita. A través de este blog daremos a conocer todos esos lugares y tesoros ocultos para que cada una de tus visitas sea diferente.

Detalle de una interesante talla gótica de madera con restos de policromía, procedente de la propia catedral.

Uno de estos tesoros de la vieja Segontia es el Museo Diocesano de Arte Sacro que, aunque se visita como complemento a la catedral, es de gran importancia, tiene identidad propia y resulta una agradable sorpresa para el visitante. Está situado frente a la catedral, en un palacete del siglo XVI, que fue propiedad de los Gamboa, como puedes apreciar en su escudo de armas.

Figura de marfil (segunda mitad del siglo XVII) procedente de Pareja (Guadalajara)

Fue habilitado como museo en 1968 y remodelado para acondicionarlo como ámbito museológico moderno en 2006. Su objetivo es conservar el rico patrimonio histórico y cultural de las despobladas parroquias que componen la diócesis y poner en valor y dar a conocer obras de arte procedentes de lugares y pueblos recónditos, garantizando así su conservación y protección.

Inmaculada Niña del maestro Zurbarán

Entre las más de doscientas obras maestras que componen la colección son de excepcional interés: la Inmaculada Niña del maestro Zurbarán, el Profeta Elías, atribuido a Francisco Salzillo; una Piedad de Luis de Morales “el divino”; un Nacimiento, atribuido a Luis Salvador Carmona, un lienzo inacabado de Francisco Madrazo, con escenas de la Guerra de Independencia y dos lienzos del taller de Tiziano.

Detalle del Profeta Elías, atribuido a Francisco Salzillo

Además de estas magníficas obras de arte, el museo cuenta con una colección arqueológica de gran relevancia y una importante serie de tablas pintadas y retablos del siglo XVI, buena parte de ellos anónimos, circunstancia esta que no merma su calidad. Reconocemos, entre otros autores, al Maestro de Pozancos, al de San Ildefonso, a Juan de Villoldo y a Pedro de Andrade.

Entierro de Cristo fechado en 1559 procedente del taller de Tiziano.

El románico y el primer gótico están exquisitamente representados con una preciosa serie de Vírgenes en Majestad y un calvario espectacular. La excepcional colección de orfebrería está compuesta por piezas datadas desde el siglo XII al XX. Podemos ver trabajos en marfil de altísima calidad como el Buen Pastor, luso-cingalés, y un crucifijo filipino. Tampoco faltan muestras textiles y documentales.

Virgen con Niño de finales del siglo XVI en marfil policromado procedente de Angón (Guadalajara)

Antonio Herrera Casado lo describe así: «Para quien viaja a Sigüenza, y admira su urbanismo, sus edificios, sus iglesias románicas y sus alamedas, este Museo Diocesano de Arte Antiguo es el obligado final en que pueden mirarse, como con una lupa, las mejores ofertas del arte de todos los tiempos».

La sempiterna lucha entre el bien y el mal protagonizada por el Arcángel San Gabriel en un fresco del siglo XVI

A modo de resumen, la visita de este museo es una aventura o viaje a las raíces de nuestros pueblos y sus moradores. Cuando concluya dicha visita habrás recorrido toda la historia de la provincia de Guadalajara a través de sus manifestaciones artísticas. Cómo se realizó la reconquista, cómo fue pionera de nuestro Renacimiento y cómo el arte refleja las vicisitudes de la población que creó y financió estas obras de arte.

Detalle de un Ecce Homo procedente del taller de Tiziano

Si precisas más información pincha aquí:

Curioso detalle de un cuadro inacabado de Francisco Madrazo

Tierra de Leyenda

La Iglesia de San Pedro de Abánades junto al cerro de El Castillo
SAN PEDRO DE ABÁNADES

Atrás quedó Covadonga y mientras el fantástico reino Nazarí permanece perdido en el cálido infinito del sur, Don Gonzalo Núñez de Lara, noble castellano y destacado miembro de la poderosa Casa de Lara, se aventura con sus épicos caballeros en las inhóspitas tierras de la Extremadura castellana rubricando una historia nueva para la cristiandad.

En las tierras altas dibujadas por el río Tajuña y a los pies de un pequeño cerro, el de Lara funda la villa de Abánades, allá por siglo XII, que pasa a formar parte del área de influencia de Medinaceli estando sujeta a su jurisdicción y normas forales. Las obras de la Iglesia de San Pedro, el edificio de mayor envergadura, concluyen a finales del siglo XII y principios del XIII.

Iglesia de San Pedro de Abánades

Se trata en origen de un románico rural muy influenciado por las villas de Sigüenza, Molina y Medinaceli que sigue las pautas de la orden del Císter. Aunque en el siglo XVI ya sufrió una profunda restauración, la nave central y la torre que contemplamos hoy en día fueron reconstruidas al finalizar la guerra civil, ya que la iglesia quedo devastada al encontrarse entre dos fuegos.

Inevitable el cambio en la fisionomía del templo, sin embargo, el arquitecto Don Antonio Labrada, -responsable de la reconstrucción y al que dedicaremos otra entrada del blog por su gran trabajo de recuperación patrimonial en la provincia de Guadalajara- priorizó en su magnífico proyecto de 1944 la recuperación del carácter románico de la iglesia sin restarle funcionalidad al espacio de culto.

Vista del pórtico románico desde el interior
JOYA DEL SIGLO XII

La galería porticada se sitúa sobre el fundamento de buenos sillares y está formada por un arco central de ingreso y tres arcos de medio punto a cada lado, apoyados estos últimos en dobles columnas. Estas galerías daban cobijo y protección a vecinos y peregrinos y, aunque su uso era religioso, en ellas se celebraban también reuniones y celebraciones tanto civiles como religiosas.

La mayoría de los capiteles de las dobles columnas están decorados con hojas y palmetas; alguno es liso, destacando por su originalidad unos curiosos entrelazados finalizados en espirales o volutas.

Detalle de dos de los capiteles más originales del conjunto

La joya de esta iglesia es el baptisterio que está situado en el extremo occidental de la galería, protegido por una verja de hierro. En el muro occidental se abre una hermosa ventana abocinada formada por cuatro arquivoltas lisas de medio punto, que apoyan alternativamente en jambas y columnas y que muestran un tímpano geminado sin parteluz.

Fotografía gentileza de Alfonso Muñoz Grande

A los pies de la ventana se halla la pila bautismal donde, en rito ancestral, los abanadienses han bendecido y acogido siempre a sus nuevos hijos e hijas. La pila está decorada con gruesos gallones bien remarcados. Debido a los fuertes contrastes existentes en este espacio es el lugar ideal para los aficionados a la fotografía ya que el conjunto que forma con la ventana es magnífico.

Detalle de una antigua lápida frente al pórtico de la iglesia

La Hoguera de Nochebuena

Detalle de la Hoguera de Nochebuena en Abánades (Guadalajara).
TRADICIÓN MILENARIA

El fuego siempre ha fascinado al ser humano por su belleza y como elemento purificador. La hoguera de Nochebuena es una tradición cuyos orígenes verdaderos se remontan al descubrimiento del fuego. Al principio de los tiempos se trataba de un fuego ritual para celebrar el solsticio de invierno.

La Hoguera de Nochebuena en Abánades (Guadalajara). Fotografía de Alicia Vicente de Mingo.

En la península ibérica, las hogueras de Nochebuena son originarias del norte de Portugal y de Castilla y León. Más tarde, en el siglo IX, fueron implantándose sucesivamente en las tierras arrebatadas a los musulmanes y ocupadas por el noble burgalés Don Gonzalo Núñez de Lara, fundador de las villas de Lara-Nueva y de Abánades.

Castillo románico de La Torresaviñan. Situado en la línea fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes.

Las tierras de la, por entonces, llamada Extremadura Castellana (Guadalajara), fueron ocupadas por campesinos vizcaínos y burgaleses que, procedentes de sus dominios, perpetuaron esta tradición.

Iglesia románica de San Pedro en Abánades (Guadalajara).

Al igual que ocurría en sus orígenes en las Hogueras de San Juan de Alicante o las Fallas de Valencia, los vecinos de Abánades, durante los meses previos a la mágica noche, van guardando y amontonando maderas, cepellones e incluso muebles viejos ya inservibles.

Detalle de la Hoguera de Nochebuena en Abánades (Guadalajara).

Hoy en día, vecinos y visitantes se congregan junto al fuego purificador, sin sufrir los rigores del frío serrano, para intercambiar felicitaciones y cantar villancicos, y de esta manera recibir el “nacimiento del Niño Jesús” en un rito ancestral de origen tan antiguo y desconocido como misterioso. 

Cruz medieval (posiblemente de la Orden de Calatrava) en las proximidades de la Iglesia románica de San Pedro.

Abánades natural

El Alto de la Casilla en Abánades (Guadalajara)
EL ALTO TAJUÑA

La localidad de Abánades, coronada por su bella y antigua iglesia románica, se asienta a los pies de un empinado cerro junto al valle del río Tajuña. Un pueblo auténtico, con apenas 45 habitantes, cuya principal riqueza es el agua, su aire puro y sus cielos estrellados.

Vistas de Abánades al atardecer desde el cerro de El Rondal

Un marco natural incomparable con unos montes en los que predomina el quejigar, las encinas, las sabinas y los enebros. Y en los que habitan especies cinegéticas como el gavilán, el azor, la perdiz, el corzo, el jabalí, el gato montes o el tejón.

Una de las muchas rutas senderistas de Abánades

La galería fluvial, muy bien conservada, esta formada por alamedas de álamo blanco, sauces y fresnos. La calidad del hábitat del rio es excelente y podemos avistar con facilidad truchas, nutrias y aves como el martín pescador, la garza real o el mirlo acuático.

Una Lavandera Cascadeña en el río Tajuña

Cubriendo el fértil valle del río Tajuña un paisaje dibujado con pequeñas huertas ricas en hortalizas y árboles frutales como el manzano, el membrillo o el nogal. También con armoniosas extensiones de cebada, trigo, girasol y de lavanda.

Las sonoras y cristalinas aguas del río Tajuña a su paso por Abánades