El Hundido de Armallones

En el interior del cañón
DESCUBRIENDO AL ALTO TAJO

Esta increíble ruta, que transcurre a lo largo de 8 km (ida y vuelta), tiene su punto de partida en la localidad de Ocentejo, a solo 22 minutos de Abánades por la carretera GU-928. Desde allí nos adentraremos, poco a poco, en el cañón del río Tajo, en el paraje del “Hundido de Armallones”, uno de los enclaves más espectaculares del Parque Natural del Alto Tajo.

El bosque nos obsequia con sus frutos durante el recorrido

Te recomendamos que dejes el vehículo en el pueblo, ya que la pista se encuentra en mal estado y así evitamos molestias a la avifauna. Allí mismo encontrarás una caseta de información turística donde ampliar la información que aquí te ofrecemos. La ruta es apta para realizar andando, corriendo o en bicicleta y la duración aproximada es de dos o tres horas (ida y vuelta).

Una de las rutas más sencillas y a la vez más espectaculares de la provincia de Guadalajara

El recorrido esta perfectamente señalizado y consta de seis paradas con didácticos paneles informativos, indispensables para entender cómo se formó el cañón y para valorar la gran riqueza geológica del paraje. En este lugar se pone de manifiesto el enorme poder erosivo del río, que ha labrado un profundo cañón de paredes verticales en las que anidan numerosas aves rupícolas.

El Halcón Peregrino es una de las muchas rapaces que anidan en el cañón
  • Parada 1 – En el interior del cañón
  • Parada 2 – Los cuchillares
  • Parada 3 – “Anatomía” de un cañón
  • Parada 4 – Una cascada de piedra
  • Parada 5 – El “Hundido”
  • Parada 6 – Detalle de un pliegue
Una de las impresionantes pozas que nos encontraremos a lo largo del recorrido

En la quinta parada podemos apreciar el impresionante desprendimiento ocurrido en 1578 y que dio nombre a esta geo-ruta. Aunque en el escarpe no es fácil distinguir el lugar original de donde proceden los gigantescos bloques de roca, las dimensiones de estos nos permiten hacernos una idea de la brutalidad de este proceso que llegó a represar totalmente el río.

El Hundido de Armallones en todo su esplendor

Llega un momento en el que la pista traza una marcada curva y comienza a descender. Cuando esta alcanza el nivel del río, en una pared rocosa situada a nuestra izquierda, encontraremos una placa y el final de la ruta. Aunque la pista continúa hasta las Salinas de la Inesperada, recomendamos regresar en este punto para no molestar a las rapaces que suelen criar entre febrero y marzo.

Las cristalinas y verdeazuladas aguas de un joven río Tajo

Al ser un sendero lineal, volveremos sobre nuestros pasos para regresar de nuevo al pueblo de Ocentejo. El Parque Natural del Alto Tajo es, sin lugar a dudas, un lugar ideal para dedicarle una escapada de al menos dos o tres días.

Para obtener una información más detallada de las rutas, que puedes disfrutar andando, corriendo o en bicicleta en la comarca del Alto Tajuña, puedes contactar con la Srta. Mayte García Vilches, llamando al teléfono 608 72 05 18 o escribiendo al correo electrónico reservas@losanades.com

Abánades natural

El Alto de la Casilla en Abánades (Guadalajara)
EL ALTO TAJUÑA

La localidad de Abánades, coronada por su bella y antigua iglesia románica, se asienta a los pies de un empinado cerro junto al valle del río Tajuña. Un pueblo auténtico, con apenas 45 habitantes, cuya principal riqueza es el agua, su aire puro y sus cielos estrellados.

Vistas de Abánades al atardecer desde el cerro de El Rondal

Un marco natural incomparable con unos montes en los que predomina el quejigar, las encinas, las sabinas y los enebros. Y en los que habitan especies cinegéticas como el gavilán, el azor, la perdiz, el corzo, el jabalí, el gato montes o el tejón.

Una de las muchas rutas senderistas de Abánades

La galería fluvial, muy bien conservada, esta formada por alamedas de álamo blanco, sauces y fresnos. La calidad del hábitat del rio es excelente y podemos avistar con facilidad truchas, nutrias y aves como el martín pescador, la garza real o el mirlo acuático.

Una Lavandera Cascadeña en el río Tajuña

Cubriendo el fértil valle del río Tajuña un paisaje dibujado con pequeñas huertas ricas en hortalizas y árboles frutales como el manzano, el membrillo o el nogal. También con armoniosas extensiones de cebada, trigo, girasol y de lavanda.

Las sonoras y cristalinas aguas del río Tajuña a su paso por Abánades

El discreto encanto de la realeza

Una hembra de Ánade Real en el río Tajuña
EL ÁNADE REAL (Anas platyrhynchos)

Antes de informaros con detenimiento de una de las actividades que podéis llevar a cabo en Abánades y sus alrededores, como es el birdwatching o avistamiento de aves, vamos a conocer bien al ave acuática que da nombre a nuestro hotel y restaurante.

Logotipo del restaurante El Ánade Real

Y no es por casualidad, ya que el Ánade Real o Azulón es un ave residente muy popular en la comarca del Alto Tajuña que aumenta su población en invierno con los ejemplares que se desplazan desde Europa hacia África buscando un hábitat más cálido. Generalmente suele vivir en pozas de río, parques y humedales. En la zona de Abánades se puede avistar fácilmente siguiendo las rutas del Hotel Rural Los Ánades que transcurren junto a la ribera del río Tajuña, en las lagunas del Marojal en Fuensaviñán y en el embalse de la Tajera en Torrecuadrada de los Valles.

Se trata de un pato muy conocido, que posee además una enorme capacidad de adaptación que propicia su crecimiento. Aprovecha las distintas fuentes de alimentos que encuentra en los hábitats en los que se mueve, sobre todo materia vegetal y pequeños invertebrados acuáticos. Es un ave muy gregaria en invierno y raramente permite el acercamiento a corta distancia (de hecho, es normal que huya ante la presencia humana); se agrupa para sestear durante el día y desplazarse por la noche a los comederos.

Macho de Ánade Real en la ribera del río Tajuña

El macho tiene un plumaje inconfundible, con la cabeza y el cuello de color verde oscuro brillante enmarcados con una especie de lista blanca que recuerda a la forma de un collar. Su pecho, por otra parte, es de un tono castaño con tonos púrpura. El resto de las plumas del cuerpo tienen un tono grisáceo que se va oscureciendo en las partes superiores, salvo en la zona del obispillo (parte inmediatamente superior a la cola) y las plumas centrales de la cola.

La hembra, por su parte, tiene un plumaje con colores más apagados, predominando los tonos pardos con tonos claros y oscuros dependiendo de la zona de su cuerpo. Un tipo de plumaje que es característico de las especies de pato de superficie.

Varias hembras de Ánade Real en las proximidades de nuestro hotel

En lo que si que coinciden ambos sexos es en el espejuelo de las plumas secundarias de color azul con un borde interior negro y uno exterior blanco. Gracias a esto, se puede diferenciar a la hembra del resto de hembras de otras especies.

Cuando nacen las crías, estas tienen plumas de color amarillo en las partes inferiores y el rostro, siendo pardo en las partes superiores con algunas motas amarillas. Estas plumas van cambiando de color con las mudas de piel.

Se comunican de diferente forma, igualmente: ella con un fuerte graznido, él con una llamada más suave y aguda.

Son patos que nidifican lejos de las zonas de cultivos, así como en los árboles. Puede ocupar cauces fluviales, perfectamente. Los machos empiezan a perseguir a las hembras sin cortejo alguno (sobre todo, cuando los nidos están demasiado juntos), tratando de aparearse con ellas a la fuerza, nadando alrededor con los cuellos estirados en horizontal sobre el agua. Durante la época de la crianza, la hembra pone de tres a 12 huevos que eclosionan pasados unos días (de 15 a 27). La madre permanece sola y cuida a sus crías, cuya tonalidad, como hemos visto anteriormente, se compone de manchas amarillas y marrones. En apenas dos o tres meses ya están preparadas para volar (de hecho son casi independientes desde el primer día, alimentándose por sí mismas).

Macho de Ánade Real en vuelo

Como curiosidad comentaros que el Azulón es antepasado de los patos domésticos, que ya fueron domesticados en China hace 3.000 años, aproximadamente.