Un Trail por la Historia

UN TRAIL POR LA HISTORIA

Practicar algún tipo de deporte es fundamental. No solo por el hecho de tener una figura esbelta y tonificada, sino porque esto va directamente relacionado con una buena salud, tanto física como mental. El ejercicio previene problemas de salud, aumenta la fuerza y la energía y ayuda a reducir el estrés.

También nos sirve como indicador de nuestro estado de salud y nos garantiza llegar a la madurez en óptimas condiciones. Y si el deporte lo practicamos en contacto con la naturaleza, la satisfacción se amplifica con la sensación de libertad, el gusto por la aventura y el disfrute del paisaje que nos rodea.

Practicar algún tipo de deporte es fundamental

Un grupo de amigos y vecinos, aficionados al atletismo y enamorados de Abánades, liderados por Javier Igualador, han tomado la iniciativa de organizar la primera edición de una carrera excepcional, que tendrá lugar el próximo 28 de junio, denominada Trail Abánades, un trail por la historia.

El Trail Running es una nueva especialidad deportiva que se desarrolla corriendo en un entorno natural y en campo abierto y que se ha puesto de moda entre los aficionados al atletismo. Es un deporte muy completo que, además de un buen estado físico, exige concentración y prudencia.

Logotipo del Trail de Abánades

La organización del Trail Abánades ha diseñado una original carrera que, además de recorrer espacios naturales de gran valor paisajístico, recorrerá los campos de batalla de la Guerra Civil. Escenarios bélicos y militares de gran valor histórico y arqueológico denominados Espacios Históricos de Abánades.

Para que la experiencia sea completa, la organización contará con la inestimable colaboración de la asociación de recreación histórica “Madrid, ¡que bien resistes!”. A lo largo del recorrido, soldados de época, con sus pertrechos y armamento, nos aproximarán a la vida cotidiana y a la experiencia de las trincheras.

El Castillo será uno de los espacios históricos de Abánades por los que transcurrirá la carrera

El Hotel Rural Los Ánades, como no podía ser de otra forma, se ha implicado como patrocinador en este evento deportivo de referencia y con valores: el participante tiene la oportunidad de iniciarse en esta nueva especialidad y disfrutar de un paisaje singular y único que combina naturaleza e historia.

A esta preciosa iniciativa también se han sumado empresas como: Montepinos Selección, Eléctrica Pymenergy, Gold Nutrition, Autoescuela Marathon, Taller Pablo Vázquez, Ibercorte, Bricogarden, Cervezas Machón, Song Bar López, Óptica Fersan, Club TST Calaveras, Bar Escribano y Ferretería Gumarfe.

Miembros de la Asociación de Recreación Histórica «Madrid, ¡que bien resistes!» en el espacio histórico de Los Castillejos

Iremos informando desde este blog y redes sociales de las novedades que vayan surgiendo, del programa de actividades y del recorrido de la prueba. Para obtener una información más detallada del Trail Abánades puedes contactar con la organización directamente llamando al teléfono 615 32 82 99 o escribiendo al correo electrónico trailabanades@gmail.com.

«Regreso al futuro» en el Salón de Juegos del Hotel Rural Los Ánades

Espacios Históricos de Abánades

ESPACIOS HISTÓRICOS DE ABÁNADES

Hoy en día, podemos viajar hasta Abánades y recorrer los escenarios de La Batalla Olvidada. Antaño fue un lugar de destrucción y de muerte; mientras que en la actualidad es un remanso de paz de singular belleza. Una experiencia única para disfrutar en soledad, con amigos o en familia.

Trincheras del Alto de la Casilla

Estos escenarios bélicos, hoy denominados «Espacios Históricos de Abánades», atesoran gran cantidad de restos arqueológicos de gran valor: trincheras, nidos de ametralladora, fortines, grafitos, asentamientos artilleros, blocaos, bunkers, refugios de campaña, depósitos de municiones, monumentos, lápidas, puestos de mando y de observación, que están en constante proceso de estudio, catalogación y conservación.

Textos grabados en piedra en Los Castillejos

De entre todos estos parajes interesantes de conocer para entender La Batalla Olvidada cabe destacar, por su excelente estado de conservación, un par de ellos. Por un lado, junto al pueblo, nos encontramos con la zona denominada «El Castillo». En este espacio histórico podrán descubrir un entorno fortificado de primera línea perteneciente al ejército franquista. A través de senderos recientemente rehabilitados, los visitantes seguirán los pasos de los soldados durante la batalla. Mientras dan un paseo, podrán descubrir las trincheras, refugios y fortificaciones que sirvieron de refugio a una generación de combatientes.

Gran nido de ametralladoras en Los Castillejos

A tres kilómetros del pueblo nos encontramos con las posiciones del Ejército Popular de la República. Se trata de un lugar llamado «Los Castillejos», de gran monumentalidad y bellas vistas, que también destaca por conservar un par de ejemplos de lo que hoy llamamos «Arte de Trinchera». Dos relieves esculpidos en piedra, un busto conmemorativo y un rostro femenino que representa a la República.

Refugio o puesto de mando en Los Castillejos

Si aun queremos saber más de La Batalla Olvidada, y disponemos de tiempo, podemos visitar el Vértice Cerro, la Enebrá Socarrá, el Alto de la Casilla, el Alto del Molino, el Rondal o la Nava, entre otros espacios históricos de gran interés en el término municipal de Abánades.

Miembros del Frente de Madrid durante una trinchera viviente en El Castillo

Un paseo por la historia

VISITA A «EL CASTILLO» DE LOS ESPACIOS HISTÓRICOS DE ABÁNADES

Distancia: 1,4 km (ida y vuelta)

Duración: 45’ (andando)

Dificultad: media-alta

Plano del parque arqueológico de «El Castillo»

Es un recorrido corto pero con cierta dificultad debido a la orografía del terreno con constantes subidas y bajadas. Merece la pena su visita por la proximidad al Hotel Rural Los Ánades y por su alto valor histórico. Si decidís subir con niños, os recomendamos no desviaros del camino trazado y acompañarlos cogidos de la mano en todo momento.

“El Castillo” es un parque arqueológico de gran valor histórico en proceso de catalogación y restauración. Por ello, cuando lo visitéis, os rogamos seáis respetuosos con el entorno, sigáis el recorrido trazado y respetéis la señalización.

Comenzamos el recorrido subiendo a la iglesia del pueblo donde veremos un gran panel informativo e inmediatamente carteles indicadores.

Panel informativo al inicio de la ruta

La importancia estratégica del enclave de “El Castillo” residía en su dominio del valle del Tajuña y el control de las vitales vías de comunicación. El pueblo quedó prácticamente destruido al finalizar la guerra, entre la línea republicana y nacional.

Como complemento a la línea de trincheras que circunda el cerro, podemos ver un impresionante parapeto de piedra que proporcionaba protección a los combatientes que lo ocupaban y, a su vez, una posición dominante desde la que poder disparar.

Unos metros antes podemos observar los restos de dos pozos de tirador, donde los soldados provistos con armas automáticas y granadas de mano, cubrían el frente y dificultaban los ataques del enemigo.

Como dramática anécdota, la cruz señala el lugar donde fue abatido un oficial del Ejercito Nacional por un francotirador del Ejercito Republicano, coloquialmente llamados «pacos». Posiblemente el disparo se realizó desde las posiciones de «El Rondal», donde hoy podemos ver instaladas unas antenas.

El brigada Augusto Gómez del Batallón de Gerona murió en este mismo lugar

A lo largo del primer tramo de nuestra visita a «El Castillo» apreciamos una sucesión de parapetos ubicados de forma escalonada y en zig-zag. Todos ellos dotados de mirillas de fusilería y nidos de ametralladoras (con su peculiar mirilla en forma de abanico) estratégicamente enclavados para cubrir las vías de comunicación.

De la misma forma y en la misma cantidad, hacia en interior del cerro, podemos ver los restos de varios refugios o abrigos. Éstos, casi siempre, eran obra de los mismos soldados de la posición y eran utilizados como habitáculo para descansar, dormir y resguardarse mientras no se efectuaban labores de vigilancia en los puestos mas adelantados.

Llegamos a la zona más espectacular del recorrido, por la gran concentración de restos y su buen estado de conservación. A la derecha podemos ver un nido de ametralladoras con un amplio control visual del valle del Tajuña. Dada su ubicación, de espaldas al frente, su función era prevenir que las tropas se vieran copadas por la retaguardia y proteger y cubrir también el relevo de soldados, la llegada de suministros y la evacuación de heridos.

Nido de ametralladoras

Dejando unos contrafuertes a la izquierda y subiendo por «Las Escalerillas de Franco», como la denominan los abanadienses, llegamos a la altura máxima del cerro, 1086 metros.
Aquí podemos intuir, a pesar de la erosión, las trincheras en zig-zag que comunican con un gran abrigo que, bien camuflado por su posición estratégica, debió ser un importante centro de observación.

Bajando por la escalera, inmediatamente a nuestra izquierda, nos encontramos con un parapeto para fusilería en perfecto estado de conservación. Solo le faltan los maderos y los sacos terreros que se utilizaban como techumbre.

Parapetos de piedra

Más adelante, después de dejar a nuestra izquierda varios parapetos de piedra, llegaremos a un mirador con barandillas de madera. Si nos asomamos, con mucho cuidado, veremos en el fondo del valle una gran mole de piedra con forma de tanque.

Después de este descubrimiento tan singular y siguiendo las indicaciones físicas, se regresa por la vereda del río Tajuña hasta el Hotel Rural Los Ánades. Os recomendamos complementar esta ruta con una relajante y enriquecedora visita al Museo Histórico Municipal.

Sendero de regreso al hotel

Un Museo Histórico único en el mundo

UN MUSEO HISTÓRICO ÚNICO EN EL MUNDO

El Museo Histórico Municipal de Abánades nace en mayo de 2011 con vocación de centro de interpretación de los Espacios Históricos y de la Batalla Olvidada.

Museo Histórico Municipal de Abánades

Los Espacios Históricos de Abánades son escenarios bélicos de la Guerra Civil Española que atesoran gran cantidad de restos arqueológicos de gran valor, mientras que la Batalla Olvidada o Batalla del Alto Tajuña fue un importante y desconocido enfrentamiento bélico que tuvo lugar en marzo y abril de 1938 entre las localidades de Abánades y Riba de Saelices.

El Ayuntamiento de Abánades delegó en la recién creada Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades la gestión de dicho museo y las actividades relacionadas con el mismo.

La antigua escuela transformada en museo

El pequeño museo ocupa el edificio que albergaba la antigua escuela del pueblo y la fragua. En él podemos ver una exposición de objetos y documentos que nos aproximan a la experiencia de las trincheras. Las piezas de la colección la componen, en su mayor parte, objetos cedidos por los vecinos del pueblo y la comarca. Muchos de ellos han permanecido escondidos en desvanes desde hace más de 75 años; otros han cumplido funciones distintas a aquellas para las que fueron concebidas: una caja de munición de Mauser encontró uso tras la guerra como caja de herramientas, un casco checoslovaco como bebedero para las gallinas y los railes de acero que formaban las defensas antitanque republicanas acabaron de dinteles en las parideras, los corrales de ovejas que abundan por los montes de Abánades. Las granadas y proyectiles de artillería han servido tradicionalmente como elemento de adorno.

Uniforme de oficial del Ejército Español del año 1941

Los objetos son representativos de la vida en el frente: no solo podemos ver cascos, munición y metralla, sino también latas, cucharas y cantimploras.

La colección es pequeña pero selecta. Podemos ver cascos de todos los modelos y nacionalidades (alemán, español, checoslovaco, francés e italiano). Bayonetas, entre las que destaca una de Mosin Nagant de la época zarista, cargadores de Mosin Nagant ruso, Mauser español y alemán y Lee Enfield inglés, entre otros.

Medallas, moneda y chapa de identificación procedentes del ejército de África

También podemos disfrutar de algunas rarezas que hacen único este precioso museo: una gran olla a presión para hacer el rancho y una marmita italiana con el nombre de su dueño grabado: Armando Stellani. Sin duda, uno de los muchos recuerdos que los soldados del Corpo di Truppe Volontarie dejaron por tierras de Guadalajara.

El museo no deja de crecer con aportaciones de los vecinos y satisface a los públicos más exigentes. Un verdadero placer sensorial disfrutar de él mientras suena la música de la época en la gramola original de los años 30.

Gramola de maleta de los años 30