Un tesoro natural

Primer plano de la lavanda abanadiense
LOS MAJANARES DE ABÁNADES

Cuenta la leyenda que a mediados del siglo pasado los habitantes de Abánades, unidos, hermanados y conscientes de la complicada supervivencia en una orografía y clima extremos, recolectaban a mano los haces de espliego de sus montes ayudados de una hoz para después destilarlos en los gigantescos calderos ubicados en las viejas eras, junto al puente grande o en el pozo de los tormos.

Aniceto Renales (a la derecha) junto a dos compañeros dispuestos a destilar el espliego

Aniceto Renales Morencos, uno de estos héroes de leyenda a sus espléndidos 93 años nos cuenta que, desde “muy chico”, se dedicó a estas labores. Él se encargaba de pisar el espliego para que entrara más cantidad en los calderos y de destilarlo, con el objetivo de obtener el preciado aceite esencial que en los años 40, 50 y 60 adquiría una empresa sevillana denominada Ramón Laborda.

Nuestro protagonista en la actualidad

Años más tarde, en el año 2016, dos jóvenes agricultores y emprendedores de Abánades, con el mismo espíritu de antaño e inspirados en el auge que empieza a adquirir este cultivo en Brihuega y Almadrones como modelo de turismo sostenible y alternativa de negocio en un entorno rural en claro receso, deciden recuperar esta tradición y se inician en la aventura de la lavanda, adquiriendo cuatro hectáreas para plantar en ellas 36.000 plantas de lavanda.

Primeros brotes de lavanda en Los Majanares

Hoy conocemos este singular espacio único, por su paisaje y entorno montañoso, como Los Majanares de Abánades y la empresa encargada de su cuidado es Agrogutina. El extenso manto morado que podemos apreciar desde mediados de julio a mediados de agosto es una variedad de lavandín (lavándula angustifolia y lavándula latifolia), que tiene sus orígenes primeros en la fusión del espliego y la lavanda.

Los Majanares de Abánades en todo su esplendor

Aunque ya hablaremos de la lavanda detenidamente en otra entrada de este blog, comentaros que desde hace miles de años ha sido apreciada por sus propiedades y aroma. Las cualidades de esta hermosa planta y su estimado aceite esencial han sido recurrentemente mencionadas en textos referidos a botánica, belleza, aseo, farmacia y medicina. La lavanda tranquiliza y relaja la mente, alivia los dolores musculares, las afecciones respiratorias, la regeneración de tejidos y ayuda a conciliar el sueño.

Detalle de una mariposa de cola de golondrina sobre la flor de la lavanda

Los antiguos alambiques han evolucionado en una moderna maquinaria y el tiempo ha dotado a nuestros jóvenes empresarios y agricultores de experiencia, mejorando, innovando y perfeccionando su explotación para alcanzar el máximo aprovechamiento. Con el riguroso respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad como bandera, Agrogutina se ha convertido en proveedor oficial del Hotel Rural & Spa Los Ánades.

Todo listo en el Restaurante El Ánade Real para celebrar nuestro Lavanda Summer

Productos naturales y artesanales como bolsas aromáticas para regalo o decoración, frascos de aceite esencial y jabones elaborados a mano son algunos de los productos que pueden adquirirse en su página web https://agrogutina.webnode.es/ o en la recepción de nuestro hotel. Además de disfrutar de visitas guiadas y talleres de aromaterapia, entre otras muchas actividades que os ofrecemos durante nuestro Lavanda Summer, en un ambiente tranquilo y familiar.

Algunos de los productos naturales y artesanales que nos ofrece Agrogutina

Durante los meses de julio y agosto, la lavanda es la reina del paisaje en Abánades y su aroma impregna cada rincón. Para obtener una información más detallada del Lavanda Summer de Abánades contacta con nosotros llamando al teléfono 608720518 o escribiendo a reservas@losanades.com y Mayte García Vilches resolverá todas tus dudas. 

Nuestros amigos de Agrogutina en su stand durante el I Trail Abánades, un trail por la historia
Aromas del Tajuña

Llueve, que no es poco

La comarca del alto Tajuña nos deleita con preciosos contrastes
LA CONSTANCIA DE JUAN ÁNGEL BUENO

El que compone estas líneas, querido lector, no es escritor, ni periodista, ni mucho menos poeta. Es simplemente un amante de la naturaleza, del campo, sus pueblos y sus gentes, que recorriendo las tierras del alto Tajuña en busca de nuevas ideas se encuentra muy a menudo con hombres y mujeres buenos, miembros de una estirpe que, lamentablemente, está llamada a desaparecer por falta de relevo generacional.

Filósofos, sabios, héroes silenciosos en una comarca olvidada que, de alguna manera, también nos han salvado la vida con su sacrificio durante estos aciagos tiempos que nos han tocado vivir. Hace unos días tuvimos la suerte de conocer a Juan Ángel Bueno, al que los medios locales presentan como un personaje singular ya que lleva un cuarto de siglo midiendo la lluvia en Tortonda con la ayuda de su sobrino.

Juan Ángel junto a su pluviómetro

Sirva pues esta humilde y sincera entrevista para conocer a nuestro protagonista, valorar su humanidad y su amor por la tierra y rendir homenaje a esos mayores del medio rural tan accesibles y de los que todavía hoy en día podemos aprender. Sus consejos nos ayudan a centrarnos en lo realmente importante, en lo esencial, a relajar nuestras maltrechas mentes y a ver la vida desde una óptica mucho más positiva.

Juan Ángel Bueno, haciendo honor a su apellido, nos recibió en su casa de Tortonda el día de San Pedro. Mientras degustamos unas pastas artesanales, nos habló largo y tendido de su afición en compañía de su sobrino y colaborador Ángel García Bueno. Luego dimos un agradable paseo por Tortonda, el pueblo en el que ha pasado toda su vida, y nos mostró orgulloso su bella iglesia parroquial y el tradicional horno de leña.

La vieja olma y la iglesia de La Concepción de Tortonda

Díganos, ¿quién es Juan Ángel Bueno?

La verdad es que nací en Sigüenza, en el hospital que había allí, y toda mi vida la he pasado en Tortonda dedicado a la agricultura y ganadería ovina, que es lo que hay aquí.

¿En qué labores emplean usted y los vecinos de Tortonda su tiempo?

En el cultivo de cereales, como la cebada y el trigo, y ahora algo de girasol cuya rentabilidad depende del tiempo, dependemos de arriba…

¿Cómo surgió la idea de medir las lluvias, la nieve y el granizo?

Pues fue Fertiberia, proveedor de abonos, quien me regaló el primer pluviómetro. Lo puse, empecé a anotarlo y seguí, seguí y son ya 25 años. Sin ningún tipo de especialización, simplemente sustituyendo los cacharros según se van deteriorando y todos regalados, de publicidad.

Un arco iris sobre los cultivos de cereales

Después de pasar 25 años pendiente del cielo, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención?

Llamar la atención, como es una rutina tan seguida, nada especial. Quizá la diferencia de unos años a otros. Por ejemplo, durante los 25 años, un año ha llovido 280 litros y en otro cayeron 780. ¡Fíjate qué diferencia! Lo que pasa es que luego se saca la media y te salen 530, más o menos, que es la media que llevamos durante estos 25 años.

Hace cuatro o cinco años, un día de julio, vino una tormenta y cayeron 40 litros, a últimos de julio, lo tengo anotado por días, entonces salí por un camino que va hacia Saúca, porque tenemos un navajo allí que cuando llueve coge agua, ¡me “cagüen” diez!, fui y estaba desbordado. Y pensé ¿pues cuántos litros han caído aquí? Yo creo que habían caído más porque hizo unas chorreras en las parcelas. Pero es que claro, 40 litros en una hora… Ese es el día que más llovió.

La totalidad de las precipitaciones de estos últimos 25 años

¿Qué es lo habitual (normal) y qué es lo excepcional (raro) a lo largo de un año?

Pues como os he comentado, un año que llueve más que otro pero cosas anormales cuando un año cae piedra (granizo) es lo único, cosas del tiempo, dependemos de él. Este año ha caído una breve pero buena granizada que sonaba mucho en la uralita de la nave donde yo estaba en ese momento. Cayeron pocos pero bien gordos, pero no rompieron el pluviómetro porque ahí está.

¿Tienen razón los expertos cuando dicen que el planeta se está calentando?

Eso dicen, yo lo que te puedo decir es que con respecto a los primeros 12 años caían 570 litros y ahora han caído 500 esta última decena. Ha variado entre 60 y 70 litros de una decena a la otra. Proporcionalmente, y como media, va lloviendo menos.

Juan Ángel Bueno pendiente del cielo

¿Es posible que el calentamiento del planeta provoque estos cambios tan bruscos de clima que estamos notando los últimos años?

Te pega cambios bruscos de 10º arriba o abajo, no sé de qué dependerá pero hay cambios muy bruscos de temperatura, efectivamente.

De los estudios y comparativas, ¿qué gráficos son los más significativos?

Para apreciarlo de una forma global hay que ver el gráfico en el que aparecen las precipitaciones por año. Si trazamos una línea vemos que la tendencia es que las lluvias van disminuyendo ligeramente, año tras año, tanto en Tortonda como en el resto de España.

Gráfico con la precipitación total anual desde 1996

Si uno de nuestros lectores es amante de la nieve, ¿en que fechas le aconseja visitar Tortonda?

El mes de enero es el más apropiado para la nieve aunque hoy en día no hay nada seguro. Pero, aunque sea poco, todos los años nieva, nunca ha pasado un año en el que no haya nevado nada.

Hablando de nieve, ¿qué le pareció la visita de Filomena?

Yo creo que no había visto ninguna tan gorda. Para moverse por este patio en el que estamos, complicado. La mayoría de los habitantes de Tortonda, 15 casas en invierno, tuvimos que tirar de pala y de tractor para poder entrar y salir. En mis 77 años de vida no habíamos visto una nevada igual aquí.

Juan Ángel Bueno en el año 1955

¿Qué consejos, desde la experiencia, nos puede dar a los urbanitas (los de ciudad)?

Que visitéis los pueblos, que os ocupéis más de ellos, que se vive también y no se vive mal.

Como tortondero famoso e ilustre, díganos como son sus vecinos (carácter).

Quitando alguno que es un poco raro, somos gente extraordinaria con los forasteros. Por ejemplo, ahora en San Pedro, si hubiera sido normal hoy se llena de gente y antiguamente no se quedaba nadie sin comer ni sin cenar en las fiestas. Ahora ya no porque la gente va y viene en el día. Luego el pueblo es un pueblo normal.

Juan Ángel junto a la galería porticada románica de la iglesia de La Concepción

Nos despedimos de Juan Ángel con aquella frase de la maravillosa película de Cuerda que ha inspirado el título de esta entrevista. Entre castellanos ilustres anda la cosa…

«¡Todos somos contingentes, pero tú eres necesario!»

Gracias a todos esos Juanes que con su silencioso trabajo siguen insuflando vida a los pueblos. Hagámosle caso y no nos preocupemos por el mundo rural. Ocupémonos más de él.

Guillermo Bueno, padre de Juan Ángel, en Tortonda durante una festividad

Si quieres ver el informe completo pincha en este enlace:

https://tortonda.es/wp-content/uploads/2019/04/Informe-Precipitaciones-2020.pdf