Salinas de San Juan

LA HISTORIA

Las salinas están situadas en la localidad de Saelices de la Sal, a solo 19 minutos de Abánades por las carreteras GU-928 y CM-2021. Estas forman un conjunto de inmuebles monumentales destinados a la explotación salinera declarados Bien de Interés Cultural en el año 2007.

Las Salinas de San Juan durante una visita guiada

Iberos, romanos y árabes solían asentarse cerca de estos yacimientos y, aunque no hay testimonios ni documentos que lo prueben, se cree que en la antigüedad aprovechaban estos pozos y manantiales salinos. Yacimientos que se deben a depósitos sedimentarios originados por el mar, que cubría la mitad de la península ibérica hace aproximadamente 200.000 años.

Sal en proceso de secado

Los primeros documentos referentes a la extracción de sal en Saelices se remontan al año 1203, aunque el aspecto actual de las instalaciones se atribuye al siglo XVIII.

Las salinas de San Juan han cambiado de propietarios y de estatus pasando de privadas a públicas en varias ocasiones, llegando a formar parte del patrimonio real. También han sido restauradas en varias ocasiones, reconstruyéndolas después de los deterioros sufridos durante la Guerra Civil Española y sustituyendo la tracción animal por maquinaria diésel primero y eléctrica después.

La vieja noria restaurada sigue cumpliendo con su función

LA VISITA

Durante la relajante visita guiada que os recomendamos, recorreremos los pozos, las norias, las balsas, los cocederos, las canalizaciones, un almacén de sal y una increíble ermita de morfología elipsoidal única en la comarca del Alto Tajuña.

Paloma Martín Torres, guía de las salinas, durante una de las últimas visitas guiadas

Descubriremos la importancia de la sal en la antigüedad y nos adentraremos en los secretos del proceso de extracción, clasificación y selección de los distintos tipos de sales de interior. Entenderemos por qué es la sal virgen la más pura que podamos consumir y tendremos la posibilidad de adquirir, al finalizar el recorrido, la tan deseada flor de sal, la “nata de la sal” como la llaman los expertos. Producto gourmet que no puede faltar en la alta cocina y repostería y que cristaliza en forma de flor.

Detalle de la cristalización de la sal

Y lo que es más importante y nos llegará al corazón, nos empaparemos bien de la filosofía y la sabiduría de los hombres y mujeres del medio rural. Hombres y mujeres pegados a la naturaleza, que han evolucionado y que han sabido inventar, reinventar y adaptarse a los nuevos tiempos con imaginación, esfuerzo y sacrificio y de los que hoy, todavía, podemos aprender en estos pequeños pueblos, sobre todo de los más mayores.

Almacén de sal

Por lo que, además de la visita en sí , siempre didáctica e interesante, los urbanitas viajaremos a nuestros orígenes y nos aproximaremos a la esencia y a la sencillez de las cosas. Esperamos que la visita os satisfaga y que nos mostréis, en este mismo blog, vuestros pensamientos, impresiones y conclusiones.

La cúpula desde el interior de la ermita

Para obtener una información más detallada de la visitas guiadas a las Salinas de San Juan puedes contactar con la Srta. Mayte García Vilches, llamando al teléfono 608 72 05 18 o escribiendo al correo electrónico reservas@losanades.com

Belleza Interior

BELLEZA INTERIOR

La localidad de Abánades conserva una joya cultural, orgullo de todos sus habitantes, cuya visita es muy recomendable. No solo por su valor histórico y artístico sino por el encanto y la magia que atesoran sus muros. Se trata de la ermita de Nuestra Señora de las Mercedes.

La ermita de Abánades se encuentra ubicada al sur de la localidad en la falda del cerro del Rondal y aunque en sus orígenes estaba alejada del casco urbano, hoy en día se encuentra completamente integrada en el mismo.

Imagen exterior de la Ermita de Abánades antes de su última restauración

Se trata de un edificio de planta rectangular y un solo cuerpo, construido en el año 1859. La fachada principal presenta un pórtico alzado con dos columnas, portón principal con dos hojas de madera y espadaña con una pequeña campana.

El edificio se encuentra muy bien conservado a pesar de la devastación ocasionada durante la Guerra Civil. En la parte trasera, en un lateral, existe una estancia que hace funciones de sacristía y confesionario.

Interior de la Ermita de Nuestra Señora de Las Mercedes

La ermita es conocida por su techo entrelazado de maderas, recientemente restaurado, y valorada por su belleza, su sencillez, por la armonía de sus líneas y espacios y por la profunda paz que se respira en su interior.

El templo está consagrado a la Virgen de la Merced, de la que ya hemos hablado en otra entrada de este blog. Acompañan a la imagen de la patrona un Cristo yacente, un San Antonio y una enigmática Virgen de la Soledad.

Detalle del crucifijo que está situado sobre el altar

MANOS A LA OBRA

En abril de 2018, los mayordomos entrantes realizaron obras de mejora y acondicionamiento de la ermita, consistentes en una nueva tribuna que emulara la que fuera destruida en la Guerra Civil; total renovación de la instalación eléctrica, incluida la iluminación, así como la climatización del espacio público que ocupan los feligreses; y, aprovechando la circunstancia, la limpieza y pintura del recinto interior y sacristía, así como la implantación de cerrajería exterior en la entrada.

Entrada a la ermita y escaleras de subida a la tribuna o coro

En los trabajos de restauración y acondicionamiento han participado artesanos, carpinteros, cerrajeros, pintores y electricistas de Abánades y de localidades próximas como Cifuentes, Alcolea del Pinar, Guadalajara y Alcalá de Henares.

No queremos despedirnos sin dar las gracias a Pedro Delgado, Marcial Renales y Jacinto Igualador por las facilidades dadas para la elaboración de este artículo y las imágenes que lo ilustran. Gracias a los tres por su desinteresada labor.

Virgen de La Soledad

Amor Divino

AMOR DIVINO

De la mano de una embriagadora y esplendorosa primavera, la tradición cristiana nos recuerda año tras año que el florido mayo es el mes de las madres. Momentos de admiración, reconocimiento, regalos y mucho amor a todas ellas en general y a una madre, muy especial, en particular.

En Abánades existe una ancestral y fervorosa devoción por su patrona, la Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes, que se remonta hasta su fundación en el siglo XII de la mano de don Gonzalo Núñez de Lara, noble castellano y destacado miembro de la poderosa Casa de Lara.

Detalle de Nuestra Señora de Las Mercedes de Abánades

Durante siglos, la comarca fue zona defensiva y fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes. De ahí los topónimos de muchas de las localidades vecinas: Torrecuadradilla, Torrecuadrada de los Valles, La Torresaviñán, Torremocha del Campo, etc.

Castillo románico de La Torresaviñán

Nuestra Señora de las Mercedes es una de las advocaciones marianas de la Virgen María, equivalente también a la Virgen de la Misericordia. La preciosa talla que podemos admirar hoy en la ermita del mismo nombre fue adquirida en los años 60 del pasado siglo a un prestigioso taller de imaginería y donada por una de las vecinas.

A nivel iconográfico la Virgen de Las Mercedes de Abánades viste un hábito mercedario: túnica y capa, con el escudo mercedario en el pecho. Otro elemento son las cadenas, símbolo del cautiverio. Tocada con corona de reina y con el cetro en la mano derecha. Sostiene en la izquierda al Niño Jesús, que lleva un escapulario con el escudo mercedario en las manos.

Nuestra Señora de Las Mercedes de Abánades

UN POCO DE HISTORIA

Cuenta la leyenda que en 1218, la Santísima Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a rescatar a los cristianos que eran capturados por andalusíes, moriscos, turcos y berberiscos y que luego eran vendidos como esclavos o cautivos hasta cobrar rescate.

San Pedro Nolasco, apoyado por el rey Jaime el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort, fundó la orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. La palabra merced quiere decir: misericordia, ayuda y caridad.

Interior de la recién restaurada ermita de Nuestra Señora de Las Mercedes

Esta comunidad religiosa lleva muchos siglos ayudando a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Primero en Al Ándalus, parte islámica de la península Ibérica; luego en Túnez, Argelia, el norte de África y el levante mediterráneo.

Para liberar a un cautivo, el mercedario estaba dispuesto a canjearse. Así liberaron a muchos, y así perecieron muchos mercedarios. A Miguel de Cervantes fueron a redimirlo los mercedarios y los trinitarios a una cárcel de Argel. Una vez liberado escribió Don Quijote de la Mancha.

La Virgen de la Merced coronada con el Niño Jesús en brazos

Fue entonces, a partir del año 1259, cuando los padres mercedarios empezaron a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes), la cual se ha extendido por todo el mundo, calando profundamente en la localidad de Abánades en Guadalajara, durante muchos siglos lugar de intercambio de presos y rehenes.

Las fiestas patronales de Nuestra Señora de las Mercedes, de carácter más lúdico y abierto y dirigidas fundamentalmente a la gente joven, tienen lugar el primer fin de semana de agosto. Mientras que la Virgen de la Merced, como manda la tradición, se celebra el 24 de septiembre en Abánades de una manera más tradicional, religiosa e íntima.

Exterior de la ermita de Nuestra Señora de Las Mercedes de Abánades

Un paseo por la historia

VISITA A «EL CASTILLO» DE LOS ESPACIOS HISTÓRICOS DE ABÁNADES

Distancia: 1,4 km (ida y vuelta)

Duración: 45’ (andando)

Dificultad: media-alta

Plano del parque arqueológico de «El Castillo»

Es un recorrido corto pero con cierta dificultad debido a la orografía del terreno con constantes subidas y bajadas. Merece la pena su visita por la proximidad al Hotel Rural Los Ánades y por su alto valor histórico. Si decidís subir con niños, os recomendamos no desviaros del camino trazado y acompañarlos cogidos de la mano en todo momento.

“El Castillo” es un parque arqueológico de gran valor histórico en proceso de catalogación y restauración. Por ello, cuando lo visitéis, os rogamos seáis respetuosos con el entorno, sigáis el recorrido trazado y respetéis la señalización.

Comenzamos el recorrido subiendo a la iglesia del pueblo donde veremos un gran panel informativo e inmediatamente carteles indicadores.

Panel informativo al inicio de la ruta

La importancia estratégica del enclave de “El Castillo” residía en su dominio del valle del Tajuña y el control de las vitales vías de comunicación. El pueblo quedó prácticamente destruido al finalizar la guerra, entre la línea republicana y nacional.

Como complemento a la línea de trincheras que circunda el cerro, podemos ver un impresionante parapeto de piedra que proporcionaba protección a los combatientes que lo ocupaban y, a su vez, una posición dominante desde la que poder disparar.

Unos metros antes podemos observar los restos de dos pozos de tirador, donde los soldados provistos con armas automáticas y granadas de mano, cubrían el frente y dificultaban los ataques del enemigo.

Como dramática anécdota, la cruz señala el lugar donde fue abatido un oficial del Ejercito Nacional por un francotirador del Ejercito Republicano, coloquialmente llamados «pacos». Posiblemente el disparo se realizó desde las posiciones de «El Rondal», donde hoy podemos ver instaladas unas antenas.

El brigada Augusto Gómez del Batallón de Gerona murió en este mismo lugar

A lo largo del primer tramo de nuestra visita a «El Castillo» apreciamos una sucesión de parapetos ubicados de forma escalonada y en zig-zag. Todos ellos dotados de mirillas de fusilería y nidos de ametralladoras (con su peculiar mirilla en forma de abanico) estratégicamente enclavados para cubrir las vías de comunicación.

De la misma forma y en la misma cantidad, hacia en interior del cerro, podemos ver los restos de varios refugios o abrigos. Éstos, casi siempre, eran obra de los mismos soldados de la posición y eran utilizados como habitáculo para descansar, dormir y resguardarse mientras no se efectuaban labores de vigilancia en los puestos mas adelantados.

Llegamos a la zona más espectacular del recorrido, por la gran concentración de restos y su buen estado de conservación. A la derecha podemos ver un nido de ametralladoras con un amplio control visual del valle del Tajuña. Dada su ubicación, de espaldas al frente, su función era prevenir que las tropas se vieran copadas por la retaguardia y proteger y cubrir también el relevo de soldados, la llegada de suministros y la evacuación de heridos.

Nido de ametralladoras

Dejando unos contrafuertes a la izquierda y subiendo por «Las Escalerillas de Franco», como la denominan los abanadienses, llegamos a la altura máxima del cerro, 1086 metros.
Aquí podemos intuir, a pesar de la erosión, las trincheras en zig-zag que comunican con un gran abrigo que, bien camuflado por su posición estratégica, debió ser un importante centro de observación.

Bajando por la escalera, inmediatamente a nuestra izquierda, nos encontramos con un parapeto para fusilería en perfecto estado de conservación. Solo le faltan los maderos y los sacos terreros que se utilizaban como techumbre.

Parapetos de piedra

Más adelante, después de dejar a nuestra izquierda varios parapetos de piedra, llegaremos a un mirador con barandillas de madera. Si nos asomamos, con mucho cuidado, veremos en el fondo del valle una gran mole de piedra con forma de tanque.

Después de este descubrimiento tan singular y siguiendo las indicaciones físicas, se regresa por la vereda del río Tajuña hasta el Hotel Rural Los Ánades. Os recomendamos complementar esta ruta con una relajante y enriquecedora visita al Museo Histórico Municipal.

Sendero de regreso al hotel

Un Museo Histórico único en el mundo

UN MUSEO HISTÓRICO ÚNICO EN EL MUNDO

El Museo Histórico Municipal de Abánades nace en mayo de 2011 con vocación de centro de interpretación de los Espacios Históricos y de la Batalla Olvidada.

Museo Histórico Municipal de Abánades

Los Espacios Históricos de Abánades son escenarios bélicos de la Guerra Civil Española que atesoran gran cantidad de restos arqueológicos de gran valor, mientras que la Batalla Olvidada o Batalla del Alto Tajuña fue un importante y desconocido enfrentamiento bélico que tuvo lugar en marzo y abril de 1938 entre las localidades de Abánades y Riba de Saelices.

El Ayuntamiento de Abánades delegó en la recién creada Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades la gestión de dicho museo y las actividades relacionadas con el mismo.

La antigua escuela transformada en museo

El pequeño museo ocupa el edificio que albergaba la antigua escuela del pueblo y la fragua. En él podemos ver una exposición de objetos y documentos que nos aproximan a la experiencia de las trincheras. Las piezas de la colección la componen, en su mayor parte, objetos cedidos por los vecinos del pueblo y la comarca. Muchos de ellos han permanecido escondidos en desvanes desde hace más de 75 años; otros han cumplido funciones distintas a aquellas para las que fueron concebidas: una caja de munición de Mauser encontró uso tras la guerra como caja de herramientas, un casco checoslovaco como bebedero para las gallinas y los railes de acero que formaban las defensas antitanque republicanas acabaron de dinteles en las parideras, los corrales de ovejas que abundan por los montes de Abánades. Las granadas y proyectiles de artillería han servido tradicionalmente como elemento de adorno.

Uniforme de oficial del Ejército Español del año 1941

Los objetos son representativos de la vida en el frente: no solo podemos ver cascos, munición y metralla, sino también latas, cucharas y cantimploras.

La colección es pequeña pero selecta. Podemos ver cascos de todos los modelos y nacionalidades (alemán, español, checoslovaco, francés e italiano). Bayonetas, entre las que destaca una de Mosin Nagant de la época zarista, cargadores de Mosin Nagant ruso, Mauser español y alemán y Lee Enfield inglés, entre otros.

Medallas, moneda y chapa de identificación procedentes del ejército de África

También podemos disfrutar de algunas rarezas que hacen único este precioso museo: una gran olla a presión para hacer el rancho y una marmita italiana con el nombre de su dueño grabado: Armando Stellani. Sin duda, uno de los muchos recuerdos que los soldados del Corpo di Truppe Volontarie dejaron por tierras de Guadalajara.

El museo no deja de crecer con aportaciones de los vecinos y satisface a los públicos más exigentes. Un verdadero placer sensorial disfrutar de él mientras suena la música de la época en la gramola original de los años 30.

Gramola de maleta de los años 30